domingo, 13 de marzo de 2016

UN DÍA CON "CRONIÑONA"

Uno de los muchos cuentos que hemos visto sobre la prehistoria ha sido "Croniñona", que nos cuenta cómo una pequeña cromañona descubre la cerámica.
Lo hemos contado varias veces y el viernes dedicamos todo el día a este cuento.
Primero empezamos con la lectura, para recordar la historia, y después, las niñas de la clase (más Asier, que hacía de padre) tuvieron que dramatizarlo. Estuvo muy divertido. Además, todo fue improvisado, sin ensayar ni nada.

Las mujeres de la tribu esperan a
que empiece la narración.
Mujeres de la tribu cosechando.



La abuela de Croniñona tira la
muñeca de barro al fuego.
No quiere barro con tortitas.
Croniñona no aparece. Toda la tribu
llama a Croniñona.


Después del recreo, nos pusimos manos a la obra o.... más bien, manos al barro.
Empezaríamos a modelar nuestro bebé de barro. Como Croniñona.
Les encantó hacerlo y yo disfruto un montón escuchándoles hablar mientras trabajan. Se dan ideas, se ayudan, colaboran.... 

Román, alumno de prácticas, les
iba dando indicaciones sobre
cómo hacer el muñeco.
Sagrario va repartiendo material.



Los muñecos van tomando forma.
Con limpiapipas les hicimos
los brazos y piernas.
Están muy concentrados.

Y ÉSTE FUE EL RESULTADO. 



Y para terminar el viernes, unos juegos cooperativos basados en el cuento. No tengo fotos, pero os los explico.

- "Transportamos tortitas de harina": los niñ@s se ponen en la pista, repartidos por todo el campo de tenis y dejando distancia entre ellos. Cada uno tiene una pala, que es la cuchara o paleta con la que cogen las tortitas las mujeres del cuento.
Yo le doy una tortita a la primera del circuito y tiene que pasársela al siguiente utilizando sólo las palas. Así hasta dar toda la vuelta al circuito. Tienen que pasar muchas tortitas. Incluso aprovechamos la recogida de otros productos y a Alberto se le ocurrió que se podían pasar también envases de zumo que había por allí tirados :(  , como si fuesen frutos.
- "Transportamos harina": Una vez dominada la técnica, Alberto tuvo otra idea. Tenían que transportar harina, pero esta vez por equipos. El primero de la fila cogía arena del suelo y la iban pasando de pala en pala y el último, la echaba en un cubo. Ganaba el equipo que antes llenase su cubo. Este juego estuvo muy bien (sobre todo para los que quieren ser siempre los primeros) porque se dieron cuenta de que si lo hacían deprisa, se les caía la arena y llegaba menos cantidad al cubo.




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